Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Condenan a una mujer por denuncia falsa de maltrato

18/01/2006
Condenan a una mujer por denuncia falsa de maltrato contra su ex pareja.

La acusada se autolesionó con un "cooter" para imputar una agresión al ex marido e impedir que lograra la custodia del hijo.

El juez de lo Penal ha condenado a una mujer por interponer una denuncia falsa contra su ex marido por malos tratos, al que acusó de agredirla con un cooter y causarle varios cortes en el brazo izquierdo. La mujer deberá abonar 2.160 euros de multa y una indemnización a su ex marido de 1.000 euros por daños morales por «el temor, la inquietud y el descrédito que en la esfera personal le produjo», ya que ese tipo de problemas suscitan «una gran repulsa en la sociedad», dice la sentencia.

El juez afirma que «la acción de la acusada afectó a la esfera estrictamente moral de su esposo, que se vio implicado en un procedimiento judicial..., lo que implica un estigma para su crédito, máxime cuando lo que se imputa son hechos delictivos producidos en el ámbito familiar, delitos que producen una gran repulsa en la sociedad».
Considera que, «con el objeto de amedrentar a su esposo» para que no solicitara la guarda y custodia de su hijo, la mujer «ideó autolesionarse para imputar dichas lesiones a una agresión» de su ex pareja e «interponer denuncia en la que imputaba a su esposo», lo que derivó en un juicio en primera instancia que fue archivado por falta de pruebas.
El hombre decidió entonces llevar a su ex esposa al Juzgado por un delito de denuncia falsa: solicitaba dos años de prisión, una multa de doce meses a una cuota diaria de 30 euros (10.800 euros) y una indemnización por daños. El fiscal pidió una pena de catorce meses de multa a seis euros diarios (2.520 euros).
El testimonio del médico forense fue determinante para que el Juzgado de lo Penal admitiera el delito de denuncia falsa, ya que negó la posibilidad de que las lesiones que presentaba la mujer hubieran sido causadas por otra persona en el transcurso de un forcejeo, como inicialmente declaró la supuesta víctima ante la Policía Nacional.
El forense «concluyó de forma contundente» que se trataba de «autolesiones» y para ello explicó que eran «cortes muy superficiales, meras erosiones, lo que no es muy compatible con las características de un cooter, arma que cuenta con un formidable filo, por lo que si la agresión se produjo en un momento de forcejeo y violento» es complicado que los cortes fueran «muy superficiales».
Además, el forense subrayó que eran paralelos «hasta un punto milimétrico, lo que tampoco es compatible con las circunstancias violentas» relatadas por la mujer. Finalmente, «ambas heridas presentaban una misma profundidad en toda su longitud, pese a realizarse en una zona cóncava del antebrazo (izquierdo), y aparecían heridas de tanteo, propias de las autolesiones y que acreditan que el autor de las mismas duda en el trazo al dibujar el corte»; asimismo, «no tenían colas de entrada o salida».
La acusada no presentaba lesiones en otras partes de su cuerpo. En su día, la mujer contó que el hombre se presentó en la tienda en la que trabaja para preguntar qué pasaba con su hijo, de 15 años, del que pretendía la custodia.
Cuando ella le contestó que tendría que acudir al Juzgado, él se irritó -según la versión de ella-, la empujó hacia un mostrador, le dio golpes en la cabeza y cogió el cooter produciéndole cortes en el brazo, heridas que inicialmente manifestó haber sufrido cuando se defendía; versión que varió después para decir que su ex marido la había «agarrado del brazo y dicho que la iba a hacer unos recuerditos para que viera que seguía mandando», consta en la sentencia.
La mujer había amenazado a la letrada del hombre con denunciarle por malos tratos si acudía a los tribunales para pedir la custodia del hijo.