Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Caso Gabriel Araujo

Hola, soy un padre recientemente separado con un hijo de dos años y medio. Llevo año y medio luchando por mi hijo, después que su madre pusiera la friolera de 14 denuncias falsas contra mí, todas tan falsas que terminaron archivadas o con sentencia a mi favor, hasta el punto que le hicieron una advertencia judicial en el juzgado para que me dejara en paz.
Esta advertencia judicial del propio fiscal de violencia de género, fue en la denuncia nº 9, con lo cual después de algo tan grave ella me puso 5 denuncias más. Mi batalla legal continúa, pues recientemente se han aliado dos juezas, una fiscal, una psicóloga y una doctora para ayudar a mi ex y le han otorgado hace 1 mes la custodia de mi hijo, a pesar de que soy yo quien siempre le ha cuidado desde que nació, pues trabajo en casa, y la madre para cortar esa relación lo secuestró de donde vivíamos en Marbella a Madrid, donde está ahora el niño bajo el cuidado de una señora polaca sin papeles y que apenas habla castellano.
El niño sufre tal disgusto con el cambio tan violento, que ha desarrollado una cardiopatía, pero esto a las señoras funcionarias judiciales no les ha parecido importante. La semana pasada he apelado la sentencia vergonzosa ante la Audiencia Provincial de Málaga.
Este secuestro en el juzgado de instrucción ha sido considerado delito y se celebrará en octubre próximo el juicio, pero en el juzgado del corporativismo feminista de las señoras funcionarias, el secuestro ha sido casi aplaudido. Una vergüenza la actitud de estas mamás funcionarias, perjudicando gravemente a un niño por beneficiar a una “colega”.
Pienso que acciones así, que abundan en los juzgados de familia, no benefician a las mujeres trabajadoras, pues puede pensarse que en general se benefician unas a otras de manera totalmente corrupta y ya las propias denuncias falsas, que se intentan ocultar de cualquier forma, son un aborrecible instrumento que está generando mucho desprecio contra las mujeres que cada vez son más tachadas de ambiciosas, frías y calculadoras, cuando esto en realidad pueden llegar a serlo sólo una minoría, pero una minoría que crece cada día lamentablemente.
Lo que estoy sufriendo es una injusticia tremenda y una discriminación absoluta que yo puedo aguantar, pero no mi pequeño hijo que es el mayor perjudicado por pensamientos arcaicos, obsoletos y anacrónicos de que una mujer puede cuidar mejor a un niño que un hombre, algo que en el fondo todas las mujeres piensan y bastantes hombres también (sobre todo los mayores).
Mi caso demuestra que no es así y que el feminismo radical se ha convertido en un gran negocio de subvenciones, dinero público, cargos de confianza y lavado de cerebro de “género”, que resultan en barbaridades como la que sufrimos mi pequeño hijo y yo.
Gabriel Araújo