Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La lección de la muerte de Aitana


Francisco Suárez Álamo
Director de Canarias7
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Las Palmas de Gran Canaria
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Ahora no vale ocultarse. Ni tampoco decir que fue desafortunado error –que de hecho lo fue, encadenado y mayúsculo- y que el tiempo todo lo pone en su sitio.
Ojalá sea así pero en nuestro interior, allí donde la conciencia se tropieza con el corazón, todos sabemos que eso no basta. El mal está hecho y quien lo ha sufrido en sus carnes tardará bastante en olvidar; es más, tiene todo el derecho del mundo a no olvidar. Por su bien, por supuesto, pero también por el nuestro.
El párrafo anterior viene a cuento de lo ocurrido con la muerte de la niña Aitana y el torrente posterior de informaciones en torno a la supuesta culpabilidad de Diego, la pareja de la madre. El sábado, cuando al mediodía se conocía el auto judicial de puesta en libertad y se filtraban los detalles de la autopsia, más de uno se echaba las manos a la cabeza.
“¿Qué hemos hecho?”, se preguntaba y todavía se pregunta algún compañero de profesión. Lo reconozco: eso mismo digo yo. ¿Qué hemos hecho?
Dicen que entre las bondades de la información a través de internet sobresale la inmediatez: las cosas se publican al segundo de haber sucedido. ¿Pero qué pasa cuando las cosas que se cuentan no son exactamente las que suceden? ¿Y si son radicalmente diferentes?
No tengo el gusto de conocer a Diego y sinceramente me gustaría poder mirarlo cara a cara. También me gustaría escuchar su valoración de lo ocurrido, de las líneas y líneas que dedicamos en 48 horas a presentar la muerte de Aitana como un martirio del que él era el único responsable.
Ahora la realidad es otra bien distinta y uno espera que se abra la correspondiente investigación para que errores así no vuelvan a suceder: ¿quién en el centro hospitalario se dedicó a filtrar que la niña había sufrido abusos sexuales, con detalles bastante exactos –eso parecía entonces- de cómo había sido violada? ¿Se dejó llevar por la pasión la Guardia Civil, que se apuntó el éxito de la detención al instante?
Pero no vale mirar hacia otros y escudarnos en que contamos lo que nos habían contado. Porque fuimos nosotros, los medios de comunicación y no los enfermeros, ni los fiscales, ni los guardias civiles, ni nadie más, quienes fotografiamos, titulamos y dimos la portada a Diego como el culpable…
En fin, que ahora hay una niña que ha muerto y un hombre cuya vida debe empezar de nuevo. Como mínimo, dejémosle que lo haga como quiera.
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