Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

lunes, 23 de noviembre de 2009

MODUS OPERANDI DEL PROCESO PENAL DE UNA FALSA DENUNCIA DE VIOLENCIA DE GENERO

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Para empezar la interposición de una denuncia falsa, quiebra la presunción de inocencia con el sólo testimonio de la persona denunciante. Destacar que este principio existe desde el Derecho Romano (“in dubio pro reo”), que aparece en el artículo 24.2 de nuestra Constitución, y sobre él se asientan las bases de nuestro Derecho Penal.
Obviando lo anteriormente expuesto veamos los pasos a seguir:
1. Ella provoca discusión. Es cuestión de tiempo entrar al trapo.
2. En caso de no ser capaz de provocar la discusión (cosa poco probable). Se aprenderá una versión en la que no pueda haber testigos que la desmientan (no hablemos si se encuentra alguno que mienta) repitiéndola hasta la saciedad con algún detalle imaginado, programando.
3. “Lavará el cerebro” al menor para que corrobore su versión.
4. Ella pone denuncia alegando que él le ha tirado de los pelos, le ha dado un empujón contra un mueble, o cosas similares.
5. Él, que cree que con la verdad se va a todas partes, confiesa que entre ambos hubo una discusión, típica de cualquier pareja, pero que en ningún momento hubo ni tirón de pelos, ni empujón, nada de nada.
6. Él cree que habiendo dicho la verdad el juez, sensatamente, archivará la denuncia, porque el asunto no ha sido más que una discusión en el seno del ámbito familiar.
7. A él se le interpondrá una orden de alejamiento, y saldrá en libertad bajo fianza (sí es que puede reunir la fianza), debiendo presentarse los 1 y los 15 de cada mes en el juzgado como autor de un delito.
8. Él es condenado a un año de prisión. No tendrá que entrar en ella si carece de antecedentes penales, pero ya tiene una condena.
9. Él cree que en apelación las cosas van a ser de otra forma y entonces el juez alega el principio de inmediación, y que le resulta arduo complejo saber quién dice la verdad y quien miente. En base a esto le niegan la revisión de la valoración de la prueba, vulnerando así el derecho a la doble instancia en lo penal.
10. Tras el procedimiento penal, lo único que se puede hacer es interponer querella contra la parte denunciante, en caso de tener una sentencia exculpatoria.
11. A ella en caso de sentencia exculpatoria no le va a pasar absolutamente nada, salvo que él, si aún le quedan fuerzas para continuar pleiteando, siga adelante con la querella.
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CONSECUENCIA
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Se crea una denuncia que acaba con una sentencia que condena a un hombre, imputándole unos hechos que no tiene por qué haber cometido. Si a eso le unimos los criterios de la Audiencia Provincial, tenemos que la recompensa a una falsa denuncia de violencia de género supone que la demandante obtiene el usufructo de los bienes que tuviera en común con el demandado (que en caso de tenerlos hipotecados él seguirá pagando que no disfrutando) y la custodia de los menores (del cual el padre tiene una orden de alejamiento pero sigue alimentando gracias a la consabida pensión).
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