Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

viernes, 4 de junio de 2010

Un ex guardia civil denunciado en falso por malos tratos

El caso de Adriano Moguel no es distinto, simplemente campa por otros «fueros». Tiene el plus añadido de haber sido guardia civil y sobre los funcionarios pesa la ley del silencio. En una ocasión no pudieron arrestarle porque les demostró a sus compañeros que era ilegal hacerlo sin utilizar el Protocolo de Actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado –sin el cual no se puede detener a nadie sin haberse investigado y demostrado los hechos denunciados y sin escuchar su declaración–, motivo por el que la mayor parte de los hombres en esta situación terminan con sus huesos en el calabozo o en prisión, sólo debido a la declaración de sus ex parejas. Después de años de litigios, a este ex guardia civil le han retirado del Cuerpo por insuficiencia de las condiciones psicofísicas para el desempeño de sus funciones, debido al «rosario de falsas denuncias demostradas por violencia de género y presuntos quebrantamientos de la orden de alejamiento, también probados», truncando así su carrera profesional a los 34 años.

Desde octubre de hace dos años, tras salir absuelto de la denuncia por violencia, la cruzada legal aún se dirime en los juzgados, «ahora por diligencias por un supuesto delito contra la administración, sin fecha para juicio desde hace dos años». La situación de Adriano es un tira y afloja continuo para intentar cumplir como padre en las visitas estipuladas, mientras su ex mujer no se lo pone nada fácil para salvar la distancia entre Cádiz y Cantabria y él termina sucumbiendo a la ansiedad y a la desesperación: «Tengo un verdadero conflicto psicológico y moral –aclara, no exento de pena–, porque he trabajado toda mi vida por y para la Justicia, y ya no creo en la ella».

Hombres y mujeres deberían empatizar ante el hecho de ser víctimas de sus parejas o ex parejas, y no rivalizar en qué género sufre más. Quizá sea hora de que el Gobierno analice las denuncias falsas que tantos magistrados han observado, como treta para ganar custodias de hijos, quedarse con el domicilio o vengarse. De momento, los entrevistados varones exigen lo mismo: la desaparición del Ministerio de Igualdad, la transformación de la Ley de Violencia de Género en una de violencia intrafamiliar, modificaciones de la Ley del Divorcio y que se actúe contra las denuncias falsas. Sin levantar el pie del acelerador ni desatender el hecho de que decenas de mujeres mueren a manos de sus ex parejas, ¿cómo protegerlas, y castigar a los maltratadotes, sin
llevarse por delante todos los derechos de aquellos a quienes aún ampara la presunción de inocencia?

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