El Juzgado de lo Penal número 1 de Logroño ha condenado a una mujer
a pagar una multa de 3.240 euros por un delito de denuncia falsa. La
joven, según detalla la sentencia a la que ha tenido acceso Diario LA
RIOJA, llegó a denunciar hasta en cuatro ocasiones en menos de dos años a
su ex pareja por supuestos malos tratos físicos y psicológicos.
La primera denuncia la interpuso apenas un año después de que
naciera su hijo, fruto de la relación que mantenía con su entonces
pareja. En aquella ocasión, la mujer llegó a asegurar que su compañero
sentimental le había amenazado con matarla, una situación que, según
ella, se venía repitiendo desde hacía un año.
Tres meses después de esa primera querella, la acusada denunció el 8
de octubre del 2002 que quien había sido su pareja durante cuatro años
le había amenazado de nuevo con matarla si no retomaba la relación.
Aquel día, según su versión, ella había ido a recoger diferentes objetos
personales a la que había sido la vivienda conyugal, hasta que apareció
él. Entonces, salió corriendo hacia una cabina de teléfono, desde donde
avisó a la Policía Local.
El 14 de julio del 2003 denunció ante la Policía Nacional de la
localidad burgalesa de Miranda de Ebro que desde la ruptura sufría
constantes amenazas, la mayoría de ellas por teléfono. Al parecer, le
decía «te voy a matar, te voy a pegar una paliza que te voy a desfigurar
y pobre de la persona que esté contigo», entre otras frases. La última
denuncia la presentó el 22 de enero del año siguiente, también en
Miranda de Ebro. Entonces, ante la Policía Nacional declaró que había
recibido una llamada telefónica en la que su ex novio le había llamado
«puta y zorra». Incluso aseguró que le había amenazado con no dejarle
ver al hijo que tenían en común.
Desmontar las versiones
Todas las denuncias dieron lugar a un procedimiento abreviado en
los juzgados de Haro, en el que la acusada se ratificó judicialmente de
todo lo que había narrado hasta el momento y en el que se formuló la
acusación contra su ex pareja por un presunto delito de malos tratos
habituales y tres faltas de amenazas.
Una vez llegado el día del juicio, que se celebró el 20 de febrero
del 2006, la procesada manifestó que todas las denuncias que había
interpuesto eran falsas, desmontando cada una de las versiones que había
tramado «a sabiendas de que no eran ciertas», explica la sentencia.
El juez no ha considerado, tal como pretendía la defensa, que la
acusada padeciera alguna anomalía psíquica ni que tuviera depresión
postparto.
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