La Fiscalía también acusa a la oyente, que mintió y dijo en comisaría que había sido testigo del maltrato .
Una coruñesa llamó desconsolada a un programa nocturno de la radio en
la que la gente cuenta sus penas y alegrías. La aludida relató una vida
de miserias, en la que dos de sus parejas la maltrataban. Sus palabras
fueron escuchadas por una mujer que, estremecida por lo que había oído,
quiso ponerse en contacto con la supuesta maltratada. Y se puso. Se
citaron, hablaron, y decidieron acudir a comisaría para poner la
correspondiente denuncia contra el ex marido de la presunta víctima. El
problema es que con los días se demostró que lo que esta mujer había
contado en la radio era mentira. Fue llamada a declarar y reconoció que
la denuncia era falsa, que lo hizo porque la animó a hacerlo la mujer
que la había escuchado en las ondas. Ante esto, la Fiscalía actuó y
presentó un escrito de acusación contra ambas, imputándolas por un
delito de denuncia falsa por la que solicita que se les imponga a cada
una de las procesadas una pena de multa de 5.400 euros.
Todo sucedió a finales del año pasado. Era fiel oyente de uno de
esos programas a los que los ciudadanos llaman para relatar asuntos de
su vida más íntima o lo hacen para aconsejar a otros qué hacer con los
problemas que tienen. Así que un día se animó a teclear en su teléfono
el número del programa y entró en antena. Toda España pudo escuchar lo
mal que la trató la vida. Relató que tuvo una relación hace años y que
terminó fatal porque su pareja le pegaba. Luego conoció a otro hombre,
el que hoy es su ex marido. Y de este habló peor. Afirmó que sufría
palizas y que era incapaz de ponerle una denuncia por miedo a
represalias.
El programa continuó hasta que llamó una mujer, también coruñesa.
Hizo ver que se sentía mal ante la desdicha de su conciudadana y que
sentía unos irremediables deseos de echarle una mano. Pidió a la
presentadora que la pusiera en contacto con la maltratada. Desde la
emisora se le contestó que eso no podía ser, que la única posibilidad es
que se le iba a dar a María su número de teléfono y que si esta quería
ponerse en contacto con ella ya lo haría. Así fue. La supuesta
maltratada llamó a la oyente, hablaron un rato largo por teléfono, según
se aprecia en las declaraciones, y decidieron quedar un día para verse.
Versiones
Hasta aquí, las versiones de ambas procesadas coinciden al milímetro.
Pero divergen sobre lo que hablaron en esa cita y en comisaría. Según
la presunta víctima, la otra la convenció para que acudiese a la policía
para acabar con «la maldad de los hombres». Y lo hizo. Pero «bajo los
efectos de pastillas», pues en aquellas fechas, según reconoció, «no
sabía muy bien lo que decía o hacía». Terminó culpando a la mujer que la
escuchó en la radio y que quiso ayudarla. Pero esta negó cualquier
participación en la denuncia falsa. Explicó que creyó a pies juntillas a
la supuesta maltratada y tras hablar con ella le aconsejó que
denunciase. Y ahí, según dijo, terminó su participación. Aseguró que por
nada del mundo pudo llegar a imaginarse que no era verdad, a pesar de
que la policía afirma que entró a comisaría en calidad de testigo del
maltrato. El fiscal no las cree y sostiene que ambas actuaron
conjuntamente.
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