Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una mujer, imputada por denunciar en falso a su ex marido animada por otra al oír su historia en la radio.

La Fiscalía también acusa a la oyente, que mintió y dijo en comisaría que había sido testigo del maltrato .

Una coruñesa llamó desconsolada a un programa nocturno de la radio en la que la gente cuenta sus penas y alegrías. La aludida relató una vida de miserias, en la que dos de sus parejas la maltrataban. Sus palabras fueron escuchadas por una mujer que, estremecida por lo que había oído, quiso ponerse en contacto con la supuesta maltratada. Y se puso. Se citaron, hablaron, y decidieron acudir a comisaría para poner la correspondiente denuncia contra el ex marido de la presunta víctima. El problema es que con los días se demostró que lo que esta mujer había contado en la radio era mentira. Fue llamada a declarar y reconoció que la denuncia era falsa, que lo hizo porque la animó a hacerlo la mujer que la había escuchado en las ondas. Ante esto, la Fiscalía actuó y presentó un escrito de acusación contra ambas, imputándolas por un delito de denuncia falsa por la que solicita que se les imponga a cada una de las procesadas una pena de multa de 5.400 euros.
Todo sucedió a finales del año pasado. Era fiel oyente de uno de esos programas a los que los ciudadanos llaman para relatar asuntos de su vida más íntima o lo hacen para aconsejar a otros qué hacer con los problemas que tienen. Así que un día se animó a teclear en su teléfono el número del programa y entró en antena. Toda España pudo escuchar lo mal que la trató la vida. Relató que tuvo una relación hace años y que terminó fatal porque su pareja le pegaba. Luego conoció a otro hombre, el que hoy es su ex marido. Y de este habló peor. Afirmó que sufría palizas y que era incapaz de ponerle una denuncia por miedo a represalias.
El programa continuó hasta que llamó una mujer, también coruñesa. Hizo ver que se sentía mal ante la desdicha de su conciudadana y que sentía unos irremediables deseos de echarle una mano. Pidió a la presentadora que la pusiera en contacto con la maltratada. Desde la emisora se le contestó que eso no podía ser, que la única posibilidad es que se le iba a dar a María su número de teléfono y que si esta quería ponerse en contacto con ella ya lo haría. Así fue. La supuesta maltratada llamó a la oyente, hablaron un rato largo por teléfono, según se aprecia en las declaraciones, y decidieron quedar un día para verse.
Versiones
Hasta aquí, las versiones de ambas procesadas coinciden al milímetro. Pero divergen sobre lo que hablaron en esa cita y en comisaría. Según la presunta víctima, la otra la convenció para que acudiese a la policía para acabar con «la maldad de los hombres». Y lo hizo. Pero «bajo los efectos de pastillas», pues en aquellas fechas, según reconoció, «no sabía muy bien lo que decía o hacía». Terminó culpando a la mujer que la escuchó en la radio y que quiso ayudarla. Pero esta negó cualquier participación en la denuncia falsa. Explicó que creyó a pies juntillas a la supuesta maltratada y tras hablar con ella le aconsejó que denunciase. Y ahí, según dijo, terminó su participación. Aseguró que por nada del mundo pudo llegar a imaginarse que no era verdad, a pesar de que la policía afirma que entró a comisaría en calidad de testigo del maltrato. El fiscal no las cree y sostiene que ambas actuaron conjuntamente.