Por desgracia

TOLERANCIA CERO CON LA VIOLENCIA, TODAS LAS VIOLENCIAS DE GENERO. Desde que entró en vigor la LIVG (Ley Integral Violencia de Género), muchas mujeres han sido salvadas de sus maltratadores, a muchas mujeres se les ha ayudado y protegido. Pero en ciertas ocasiones esta Ley también ha sido usada de modo injusto, a modo de arma contra hombres inocentes. Es comprensible que los gobiernos niegen la existencia de las denuncias falsas, pero el clamor de cientos de hombres que han sufrido el abuso y la tortura provocados por este mal uso, no es ninguna insignificancia que se pueda pasar por alto. Desde enero de 2007 este blog intenta servir como fuente de información que en muchas ocasiones no es fácil recopilar. El aporte de cientos de colaboradores que encuentran las noticias o que cuentan su propio caso, hacen posible este trabajo. La historia sigue y CONTINUAN apareciendo DENUNCIAS FALSAS, la parte positiva es que las mentirosas comienzan a ser castigadas con cierto rigor.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Qué es lo más políticamente incorrecto que se puede decir hoy en España?


¿Qué es lo más políticamente incorrecto que se puede decir hoy en España? Que el país está en manos de feministas integristas que manipulan las cifras sobre el maltrato doméstico para obtener más poder. Que con la excusa de la «perspectiva de género» se están violando gravemente los derechos de la mitad masculina de la población. Que, lejos de aspirar a la igualdad, las militantes radicales quieren que las mujeres disfruten al mismo tiempo de las ventajas que les reportan el machismo y el feminismo, sin sufrir sus perjuicios. Todo eso, y mucho más, es lo que denuncia el libro de Diego de los Santos (El Viso del Alcor, Sevilla, 1936) ‘Las mujeres que no amaban a los hombres. El régimen feminista en España’.
Y lo hace con cifras. El cirujano, que ocupó numerosos cargos de representación en el Partido Andalucista, asegura, por ejemplo, que en España se producen, desde la entrada en vigor de la Ley de Violencia Doméstica en 2005, unas 140.000 denuncias por malos tratos al año; de ellas, sólo un 16% acaban en condena. Y sin embargo, ni una sola fémina ha sido nunca encarcelada por denuncia falsa.
A esta norma aprobada en 2004 dedica el autor buena parte de sus críticas, porque establece la «discriminación legal» de los varones, impone penas distintas a hombres y mujeres por los mismos hechos y lleva implícita la «presunción de culpabilidad» del sexo masculino. «Casi todo es delito de maltrato si el sujeto activo es un varón -indica-. Un hombre acusado tendrá que demostrar, si puede, su inocencia».
El libro recuerda que el testimonio de una mujer basta para que su pareja o ex pareja sea detenida y se le apliquen «medidas cautelares desproporcionadas», como la orden de alejamiento, la salida inmediata del domicilio familiar, la suspensión del régimen de visitas a los hijos o la inclusión de su nombre en el registro central de maltratadores. «Una vez calificado un varón como ‘maltratador’ (…) es susceptible de ser imputado por otros delitos de consecuencias mucho más graves, como delitos contra la libertad sexual en el ámbito de la pareja o sobre los menores», recuerda.
Por otro lado, una cuarta parte de las víctimas mortales de la violencia en el seno de la pareja son hombres, a pesar de que este tipo de crímenes solo se contabilizan cuando la autora es la esposa de la víctima, pero no si están separados o si es o ha sido su novia o su pareja de hecho. Si estos delitos también se sumaran, apunta, se demostraría que la violencia doméstica es de doble dirección.
El autor también destaca que el número de varones que se suicidan cuando están inmersos en un proceso de separación o divorcio es diez veces superior al de mujeres asesinadas por sus parejas, un fenómeno que, al menos, merecería un análisis atento de las autoridades.
Cifras exageradas
Pese a que casi 10.000 varones denuncian cada año a sus parejas por malos tratos, afirma, la ley niega la existencia de los hombres maltratados y deja en un segundo plano problemas igual de graves, pero mucho más extendidos, como el maltrato a niños y a ancianos. Por ejemplo, el sevillano hospital de Valme atendió en 2008 a 171 niños maltratados, pero sólo a 14 mujeres.
Para De los Santos, que fue adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz durante diez años, las cifras de maltrato en nuestro país están «sobredimensionadas»: la inmensa mayoría de las condenas se producen por insultos, amenazas o peleas sin consecuencias, y sólo un 4% (unos 500 casos al año) por lesiones. Y a pesar de que la criminalidad machista en España es una de las más bajas de Europa, uno de cada diez presos cumple condena por delitos relacionados con la violencia de género. En su opinión, las feministas instaladas en el poder han elevado simples riñas en el seno de la pareja a casos de «terrorismo machista», creando «psicosis» y «alarma mediática».
Por otro lado, la aplicación de la ley no ha alcanzado su supuesto objetivo -erradicar los asesinatos machistas-, al saturar a la Justicia y a los cuerpos policiales.
De los Santos subraya que hasta una tercera parte de los procesos de separación y divorcio en nuestro país se realizan en el marco de esta ley, en juzgados penales especiales. Y cita el testimonio de distintos jueces -y juezas- que han alertado del posible uso fraudulento que las mujeres en proceso de separación y sus abogados pueden hacer de esta norma para obtener ventajas económicas, vengarse o, simplemente, alejar a sus ex cónyuges de sus vidas una vez iniciada una nueva relación sentimental. Casi el 90% de las falsas denuncias de abuso sexual infantil se producen en procesos de separación.
El autor se vale de testimonios de varias mujeres para denunciar el surgimiento de este «neomachismo»: la ex ministra socialista Cristina Alberdi, la politóloga Edurne Uriarte o las magistradas María Pozas y María Sanahuja. El feminismo radical, concluye, es una ideología «conservadora y retrógrada» que «busca mantener los privilegios y eliminar los perjuicios machistas hacia la mujer», y parte de la base de que el sexo femenino es débil y precisa la protección del «supermacho Estado». «El feminismo tiene un discurso antisexista y una praxis sexista. Dice aspirar a la igualdad y a la emancipación, cuando persigue la desigualdad y la tutela cualificada del Estado -argumenta-. El feminismo sólo califica de machistas a los restos del patriarcado que desfavorecen a la mujer (…). A los que la favorecen se les llama ahora ‘discriminación positiva’».
Separados

Como ejemplo, la virtual expulsión de los padres separados de la corresponsabilidad familiar: un 95% de las custodias exclusivas se conceden a mujeres, lo que casi siempre lleva aparejado el uso de la vivienda común y el cobro de una pensión de alimentos para los hijos y, a veces, compensatoria para la ex cónyuge… En demasiadas ocasiones, estas medidas arruinan al hombre.
Otro ejemplo es el servicio militar obligatorio, claramente discriminatorio para los varones, que el Tribunal Constitucional legitimó al desestimar los múltiples recursos que se presentaron contra él. Pero las feministas radicales, supuestas adalides de la igualdad, jamás reclamaron que las mujeres fueran a la ‘mili’.
A lo largo de los años, subraya, el «régimen feminista» ha creado sus propias instituciones, como los institutos de la mujer, el Ministerio de Igualdad o el Observatorio para la Violencia de Género, así como los múltiples organismos encargados de velar por las cuotas.
También ha intentado crear su propio lenguaje con «perspectiva de género», con ejemplos tan absurdos como la invención de las «miembras» de Bibiana Aído o la declaración del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de que se sentía «contenta» de estar con mujeres socialistas.

jueves, 20 de octubre de 2011

Más de 170.000 visitas al blog

Quiero hacer un pequeño balance de estos años de vida del blog. Son ya más de 170.000 visitas, la procedencia principal es España, pero también hay muchas visitas de América Latina.
Como no conozco con suficiente detalle la situación en otros paises, me voy a referir a España. Cuando comencé a escribir el blog no había información sobre casos en los que se reconociera que la mujer había mentido, simplemente es como si en los años 2006-2007 todas las miles de denuncias por violencia de género fueran totalmente ciertas y los casos de absolución se debían supuestamente a que no podía demostrarse la culpabilidad del acusado. Algo totalmente incierto, muchas, muchas de esas denuncias eran falsas, al igual que hoy en día, pero entonces la Fiscalía y el Gobierno ejercían una presión social y mediática que no dejaban lugar a otro resultado.
Por aquellos entonces si un juez o jueza no concedía la orden de alejamiento de modo casi automático ante toda denuncia, parecía que estaba cometiendo una imprudencia. Tal era la presión mediática que no se atrevían a dejar ningún posible cabo suelto y los hombres denunciados en falso éramos sometidos a una tortura psicológica brutal al ser detenidos y encarcelados sin haber cometido ningún delito. Noches en los calabozos, unos mejores y otros peores. 
A todos aquellos hombres inocentes no se nos ha compensado de ningún modo, y fuimos miles en esos años. Miles que no merecíamos ese trato, miles que teníamos tambien familia, hermanas, madres, etc que sufrieron con nosotros el calvario.
A fecha de hoy, octubre de 2011 la situación ha mejorado, pero no hay que bajar la guardia, por eso estoy escribiendo estas líneas ahora. Digo que ha mejorado porque hay menos presión mediática contra todo hombre y van apareciendo casos de mujeres condenadas por denunciar en falso.

SEGUIREMOS CON LA LUCHA !!

miércoles, 19 de octubre de 2011

El juez de lo Penal 1 de Granada cree que la Fiscalía impide la persecución a la falsas maltratadas

El magistrado del Juzgado de lo Penal número uno de Granada considera “rechazable” el posicionamiento ideológico “al que se ha apuntado la Fiscalía General del Estado” que, según el juez, “está impidiendo la adecuada persecución de algunas falsas denuncias por falsas maltratadas”.

Estas afirmaciones las ha realizado el juez, Manuel Piñar Díaz, en los fundamentos de derecho de una sentencia en la que se condena a una mujer por un delito de presentación de testigos falsos (sus padres) y un delito de falsa denuncia contra su exmarido, según la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe.

Para el magistrado, este “excesivo celo ideológico” de proteger a la mujer “está llevando a quitar la dignidad a determinados varones que son denunciados y sometidos a tediosos y rigurosos procedimientos, que con frecuencia comprenden detención y escarnio público, lo que no hace sino alimentar la violencia, dar un paso atrás en la igualdad ante la ley y en última instancia en el Estado de Derecho”.

La falsa maltratada ha sido condenada a un año y seis meses de prisión, con privación del derecho de sufragio pasivo durante la duración de la condena y multa por denunciar en dos ocasiones a su exmarido falsamente en el 2007.

El exmarido fue juzgado y absuelto por delitos de amenazas e injurias y sufrió en aquel momento la medida de seguridad de no poder acercarse ni comunicarse con la madre de su hija, con el consecuente trastorno que le suponía tener que depender de terceras personas que le ayudaran a la recogida y devolución de la menor.

Además, el padre no podía asistir a las reuniones del colegio ni hablar con su hija por teléfono durante los casi tres años que ha durado el procedimiento.

Por todo ello, una vez absuelto, el hombre interpuso una querella contra su exmujer, y en la sentencia, hecha pública hoy, se hace un estudio pormenorizado de todas las pruebas y comenta las numerosas pruebas en contra de los condenados, la expareja y sus progenitores, que también han sido condenados por falso testimonio a seis meses de prisión.

En el fallo también se recoge que los acusados tendrán que indemnizar solidariamente al afectado en ocho mil euros.

El magistrado considera probado que no hubo amenazas ni insultos y que la mujer quiso “usar en su favor todo el sistema legal de protección a las víctimas de violencia doméstica y ponerlo en contra de su exmarido con el fin de causarle daño”.

El abogado del afectado, Diego Fernández Fernández, del despacho Luna y Asociados, ha explicado hoy a Efe que están muy satisfechos con la sentencia debido a que las probabilidades de ganar una querella contra una mujer que denuncia un falso maltrato es muy difícil, ya que no se conocen muchas sentencias que condenen a éstas, y casi el cien por cien no llegan ni a juicio porque se archivan antes.

El denunciado por maltrato en falso por su ex mujer dice haber sufrido un “calvario”

Sebastián Martínez Pérez, el hombre que fue denunciado por maltrato en falso por su exmujer, ahora condenada por haber mentido, dice haber sufrido en los más de cuatro años en los que ha durado el proceso un “auténtico calvario” por el que se ha sentido “un proscrito” incluso entre sus amigos y conocidos.



En declaraciones a Europa Press, Martínez Pérez, doctor en Farmacia, ha querido dejar claro que apoya la Ley de Violencia de Género y en consecuencia a todas aquellas mujeres víctimas de este tipo de delito, si bien ha considerado que deberían revisarse con más atención todas las denuncias presentadas por maltrato, teniendo en cuenta su caso particular, que no considera el único.

De hecho, según ha censurado, es “vergonzoso” el papel que ha jugado en todos estos años la Fiscalía y que durante toda la instrucción del proceso que se abrió contra él por supuestos insultos y amenazas telefónicas a su exmujer –de las que luego fue absuelto– no se tuvieran en cuenta la cantidad de pruebas aportadas que corroboraban la falsedad de la denuncia y se dictara contra él, de manera preventiva, una orden de alejamiento que se ha mantenido vigente durante dos años y medio y que no le permitía mantener contacto telefónico con su hija.

Según ha relatado, todo comenzó en mayo de 2007, cuando denunció a la pareja de su exmujer por darle una paliza tras una serie de desencuentros por los días de custodia de su hija, paliza por la que sufrió un traumatismo craneoencefálico y otras lesiones de las que aún hoy sufre las secuelas. A raíz de esa denuncia, la exmujer lo denunció también a él hasta en dos ocasiones por insultos y amenazas telefónicas, aquel mismo mes de mayo y también en julio. Como consecuencia de la denuncia, fue dictada contra Martínez una orden de alejamiento, por la que, aunque podía ver a su hija, siempre y cuando otros familiares fueran a recogerla, no se podía comunicar por ella por teléfono.

En aquellos tiempos, y antes de ser absuelto en el juicio que se celebraría con posterioridad, en el colegio de su hija profesores y madres de alumnas supieron que Martínez Pérez había sido denunciado por presunto maltratador, con el consecuente aislamiento social. La situación le provocó “ansiedad” e “impotencia”, sobre todo porque el que realmente había sido perjudicado, el que sufría las secuelas de una paliza, era él.

“Me hicieron sentir como un proscrito, en los controles de los aeropuertos me retenían, pero lo realmente importante es que finalmente se ha hecho justicia”, señala Martínez Pérez, que espera que su caso sirva para los hombres que también han sido denunciados por mujeres que se “aprovechan” de la Ley de Violencia de Género.

LA SENTENCIA

La sentencia que ha condenado por denuncia falsa a su exmujer ha sido dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Granada, que la ha condenado a un año y medio de prisión y multa de 6.480 euros. Asimismo, se condena por falso testimonio a sus padres, que además deberán hacer frente a otros seis meses de cárcel por un delito de falso testimonio.

En la sentencia, el magistrado, Manuel Piñar Díaz, considera “rechazable” el “posicionamiento ideológico” al que “se ha apuntado” la Fiscalía General del Estado, que está “impidiendo” la “adecuada persecución de algunas falsas denuncias por falsas maltratadas”.

“Con ese excesivo celo ideológico de proteger a la mujer, está llevando a quitar la dignidad a determinados varones que son denunciados y sometidos a tediosos y rigurosos procedimientos que con frecuencia comprenden detención y escarnio público, lo que no hace sino alimentar la violencia, dar un paso atrás en la igualdad ante la ley y en última instancia en el Estado de Derecho”, señala el juez, que además hace una comparación con los fiscales “al servicio de Hitler o Stalin”.

En la sentencia, contra la que cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Granada, se considera probado que las dos denuncias presentadas por la mujer ahora condenada en el año 2007, en las que acusaba de insultos y amenazas a su exmarido, se interpusieron por “represalias” y por “venganza” sin que sucediera “ninguno de los episodios referidos”. De hecho, señala el magistrado, denunció a su exmarido “usando en su favor todo el sistema legal de protección a las víctimas de la violencia doméstica” para ponerlo en contra del que había sido su esposo “con el fin de causarle daño”.

La mujer llevó al juicio contra su exmarido –que finalmente fue absuelto– a sus propios padres, que declararon haber oído las amenazas y los insultos que éste supuestamente profirió contra la ahora condenada. Entiende el juez que los padres de esta falsa maltratada no ofrecieron argumentos “creíbles” y que todas sus manifestaciones despidieron “tufo a zafia falsedad”, con lo que también han sido ahora condenados por “falso testimonio” a seis meses de prisión y multa de 540 euros.

A raíz de las denuncias la víctima fue acusada por delito de amenazas con petición de pena de 11 meses de prisión y se adoptó contra él la medida de seguridad de no poder acercarse ni comunicarse con la madre de su hija, con el consecuente trastorno que le suponía tener que depender de terceras personas que le ayudaran a la recogida y devolución de la menor, la imposibilidad de asistir a las reuniones del colegio y de no poder hablar con la niña por teléfono durante los casi 3 años que ha durado el proceso.

Por todo, tras ser absuelto, el hombre se decidió a denunciar a su exmujer, condenada por un delito de falsa denuncia y de otro de presentación de testigos falsos, por el que deberá abonarle, de manera conjunta y solidaria con sus padres, un total de 8.000 euros en concepto de indemnización.

El abogado del denunciado en falso, el letrado Diego Fernández, del despacho Luna y Asociados, ha resaltado, en declaraciones a Europa Press, la importancia de esta nueva sentencia, ya que, a su entender, “es muy difícil que se dicten fallos que condenan por denuncia falsa a mujeres que han dicho ser víctimas de malos tratos”.

“Ha sido una lucha muy dilatada en el tiempo, pero finalmente se ha demostrado la falsedad de lo denunciado, que en definitiva es muy grave y supone una traba más a aquellas mujeres que realmente son víctimas de maltrato”, ha señalado el abogado, para quien este tipo de denuncias falsas suponen un “problema a atajar”.



http://andalucianoticias.es/el-denunciado-por-maltrato-en-falso-por-su-ex-mujer-dice-haber-sufrido-un-calvario-123649/

Condenada a cárcel por denunciar en falso de malos tratos a su exmarido en Granada: 1 año y 6 meses

Los padres de la mujer también son castigados con penas de prisión por prestar falso testimonio durante el procedimiento judicial

En la foto Sebastián Martinez Pérez y su abogado Diego Fernandez.

Una mujer ha sido condenada a un año y seis meses de cárcel por cometer un delito de falsa denuncia por malos tratos contra su exmarido.
El titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada también ha dictado veredicto contra los padres de la denunciante, a quienes acusa de haber prestado falso testimonio imponiéndole la correspondiente pena de seis meses de prisión. El veredicto aún no es firme, puede recurrirse ante la Audiencia Provincial.
No es demasiado habitual encontrar en el acervo jurídico de este país sentencias como la dictada por este juzgado de la capital granadina. Tampoco resulta nada corriente encontrar tal cúmulo de contradicciones en una denunciante como las emitidas por la condenada y sus padres durante la celebración de este juicio.
El magistrado no se mordió la lengua para decirlo claro: «Todas las manifestaciones de los acusados en las distintas fases del procedimiento despiden tufo a zafia falsedad», según recoge la resolución judicial.